Cómo regula la FDA las apps médicas móviles

La U.S. Food and Drug Administration (FDA) actualizaba, en Febrero de este año 2015, la guía “Mobile Medical Applications Guidance for Industry and Food and Drug Administration Staff“, en la que se explica la supervisión de la agencia sobre las aplicaciones médicas móviles.

Esta guía  nos permite enmarcar el uso de las tecnologías móviles aplicadas a la salud, de manera rigurosa, y así poder exigir a los desarrolladores una certificación en los casos que sea necesario.

Empezamos definiendo conceptos, de interés, utilizados en el marco de la guía:

  • Aplicación móvil (mobile app)
    Es un programa de software que se ejecuta en un smartphone, u otro dispositivo de comunicación móvil, como un portátil o una tablet. También pueden ser los accesorios que se conectan a un smartphone u otros dispositivos de comunicación móvil, o una combinación de accesorios y software.
  • Aplicación médica móvil (mobile medical app)
    Es una aplicación móvil que se ajusta a la definición de dispositivo médico (medical device), pudiendo ser: un accesorio conectado a un dispositivo médico (regulado), un software que transforma una plataforma móvil en un dispositivo médico (regulado), o una combinación de ambos.
  • Dispositivo médico (medical device)
    Su definición está recogida en la sección 201(h) de la Federal Food, Drug, and Cosmetic Act (FD&C Act). En donde se establece que un producto sanitario es “… an instrument, apparatus, implement, machine, contrivance, implant, in vitro reagent, or other similar or related article, including any component, part, or accessory“, que es “…intended for use in the diagnosis of disease or other conditions, or in the cure, mitigation, treatment, or prevention of disease, in man…” o “…intended to affect the structure or any function of the body of man or other animals…

¿Cómo regula la FDA las aplicaciones móviles?

La FDA pone el foco en aquellas aplicaciones que presentan un mayor riesgo a los pacientes si dichas aplicaciones no funcionan según lo previsto. Y también en aplicaciones que puedan afectar a la funcionalidad o el rendimiento de los dispositivos médicos tradicionales.

La FDA se centra en la funcionalidad de las aplicaciones independientemente de la plataforma. Por tanto, la FDA no regula la venta o uso de los teléfonos inteligentes, tabletas o cualquier otro sistema móvil.

Sin embargo, para la gestión de la salud y el bienestar de los consumidores les podrá ser tan útil aplicaciones médicas móviles y aplicaciones móviles. Algunos ejemplos de aplicaciones móviles que van a permitir al consumidor gestionar su salud y bienestar, pero que no son objeto de regulación por parte de la FDA son: las aplicaciones para el control del consumo de calorías para mantener el peso saludable, o aplicaciones con información sobre los efectos de los medicamentos en los bebés que toman leche materna.

La FDA aplica el mismo enfoque que utiliza para garantizar la seguridad y la eficacia de otros dispositivos médicos. La guía ofrece ejemplos de aplicaciones móviles que no son dispositivos médicos, aplicaciones móviles que la FDA tiene la intención de regular, y las aplicaciones médicas móviles que la FDA ya está regulando.

Aplicaciones médicas móviles reguladas por la FDA

Las aplicaciones móviles abarcan una amplia gama de funciones de salud. Si bien muchas de las aplicaciones móviles conllevan un riesgo mínimo. La regulación de la FDA es aplicable a las que pueden suponer un mayor riesgo para los pacientes. Deben cumplir con la definición de “medical device” y:
estar destinadas a ser un accesorio para un dispositivo médico regulado, o transformar una plataforma móvil en un dispositivo médico regulado.

En los siguientes enlaces se pueden encontrar aplicaciones médicas móviles reguladas por la FDA:

Aplicaciones médicas móviles que no requieren de regulación de la FDA 

Para muchas de las aplicaciones móviles que cumplen con la definición dispositivo médico, pero plantean un riesgo mínimo para los pacientes y los consumidores, la FDA no obligará a los fabricantes a registrarlas previamente a la comercialización. En este grupo se incluyen aplicaciones:

Esto incluye aplicaciones médicas móviles que:

  • Herramientas de ayuda a los pacientes/usuarios para la auto-gestión de la salud sin aportar sugerencias específicas de tratamiento.
  • Herramientas simples para organizar y realizar un seguimiento de la información de salud.
  • Herramientas que facilitar el acceso a la información relacionada con las condiciones de salud o tratamientos.
  • Herramientas para que los pacientes puedan informar a los profesionales sanitarios sobre el estado de su salud.
  • Sistemas para automatizar tareas simples para los proveedores de servicios de salud
  • Sistemas para compartir información entre pacientes y proveedores conectados a través de la Historia Clínica Electrónica (HCE). La regulación de la FDA para las aplicaciones médicas móviles, no es aplicable a las aplicaciones móviles que actúan como sistema de historia clínica electrónica.

En el siguiente enlace se puede encontrar aplicaciones concretas:

La FDA anima a los desarrolladores de aplicaciones que se pongan en contacto si tienen alguna pregunta acerca de su aplicación móvil, su nivel de riesgo, y si es necesario alguna consideración previa a la comercialización.

Publicado en 1. e-Salud, 4. Teleasistencia, 5. Sanidad, 7. Tecnología

No hay una crisis en el sistema de salud, hay una crisis de los cuidados.

Los retos sociales del envejecimiento, la movilidad laboral, los cambios en las estructuras familiares y la prevalencia de enfermedades crónicas, están demandando un cambio de paradigma en el cuidado de las personas.

Durante décadas, las sociedades que han desarrollado un estado de bienestar se han dotado de un sistema sanitario potente capaz de atender las enfermedades agudas, generando grandes mejoras en la calidad de vida de las personas y un aumento de su esperanza de vida. Los servicios sociales, sin embargo,  no han precisado de la existencia de una red tan potente, pues los cuidados quedaban resueltos por el entorno familiar y fundamentalmente por las mujeres. Cuando cambia la prevalencia de enfermedades de agudas a crónicas, y además los cuidados hay que abordarlos desde un entorno más profesional e institucional, se producen cada vez más disfunciones. Así lo expresaba Fernando Fantova en una entrevista sobre la necesidad de fortalecer la atención primaria de los servicios sociales.

El informe “A new settlement for health and social care” elaborado por The King´s Fund aborda el reto de Inglaterra si quiere un sistema de atención sanitaria y social apto para el siglo XXI. En el caso de España recientemente se producía la Jornada “Pasando a la acción: El papel de los gobiernos en la Alianza Sociosanitaria” promovida por Deusto Business School Health en la que se alcanzaron conclusiones de interés para abordar la necesaria confluencia sociosanitaria.

Las principales mejoras experimentadas en la salud y el bienestar de la población en los últimos 150 años, se han atribuido a los avances en un amplio rango de factores sociales, económicos y físicos, conocidos como Determinantes Sociales de la Salud (DSS). Esto significa que, más allá de la gran importancia de contar con un sistema sanitario público de calidad, es imprescindible actuar sobre estos factores sociales para mantener y mejorar la salud. Expresado de manera sencilla, la salud empieza en nuestras casas, nuestras escuelas y nuestras comunidades.

En Euskadi existe una inequívoca voluntad para el desarrollo del espacio sociosanitario, que se ha traducido en la adopción, en estos últimos años, de diversas medidas concretas:

  • El Consejo Vasco de Atención Sociosanitaria, cuya finalidad es la orientación y el seguimiento de las decisiones políticas, normativas, económicas, organizativas y asistenciales en materia de coordinación sociosanitaria.
  • El Plan de Salud de Euskadi 2013-2020, establece como área prioritaria el envejecimiento saludable.
  • El Plan de Envejecimiento Activo 2015-2020, profundiza en el reto para convertir la revolución de la longevidad en una oportunidad para la economía y en particular, para el empleo.
  • El desarrollo de una teleasistencia sociosaniaria.

En la dispensa de cuidados a domicilio, los centros de coordinación de teleasistencia atesoran un desarrollo potencial casi ilimitado y desempeña un papel primordial en conjunción con otra serie de medidas (ayuda a domicilio, producto de apoyo, fomento de la participación social, mejora en la accesibilidad a la vivienda, aplicaciones domóticas, telemonitorización de la salud, etc.). La teleasistencia pública vasca betiON es un referente nacional e internacional por su modelo sociosanitario centrado en la persona.

Hablamos entonces de una necesidad de reforzar los cuidados y además de hacerlo en el entorno habitual de la persona.

 

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La electrónica de consumo, una industria en transición

La industria de la electrónica de consumo es un péndulo que se mueve sistemáticamente entre ciclos de innovación y ciclos de refinamiento. El momento actual es un período de clara transición, en el que la industria intenta satisfacer una fuerte demanda de nuevos dispositivos digitales conectados a través de internet (Internet of Things).

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Inspirada en las posibilidades del mundo conectado, la industria ofrece a los consumidores dispositivos inteligentes que resultan cada vez más relevantes para sus vidas. Sin embargo, la adopción temprana en un uso corriente de estos dispositivos, requiere ganarse la confianza de los consumidores, y para ello las compañías de electrónica de consumo se enfrentan a tres retos:

  • Ofrecer una experiencia de usuario satisfactoria.
  • La fragmentación del mercado  provocada por las grandes marcas.
  • Proporcionar un nivel de seguridad y privacidad que inspire la confianza del consumidor.

Pero sobre todo, es la experiencia de usuario el principal problema para la normalización de esta nueva era de dispositivos inteligentes. El 83% de estos dispositivos presentan dificultades de uso nada más sacarlos de la caja: demasiado complicados de usar, difíciles de configurar, no hacen lo que la publicidad transmite, y no es fácil conectarlos a internet. Estos problemas son especialmente señalados en los dispositivos relacionados con la salud, aunque el reto resulta muy interesante ya que los consumidores satisfechos están ganando en el control de su autocuidado, utilizando los datos para tomar mejores decisiones en su vida diaria.

Los “big four” (teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores portátiles y televisión de alta definición) siguen dominando el mercado, sin embargo, la intención de compra indica que el ritmo de crecimiento puede estar disminuyendo, sobre todo en dispositivos como tabletas, y en los mercados maduros.

Con una disminución en la intención de compra de los “big four” y una adopción muy lenta de los nuevos dispositivos inteligentes, la industria de la electrónica de consumo se enfrenta a un período de transición mientras definen nuevos productos, servicios y redes inteligentes que hagan una realidad el mundo conectado.

Fuente: Engaging the Digital Consumer in the New Connected World

 

 

 

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Las dos velocidades de la asistencia sanitaria en Europa

El Euro Health Consumer Index (EHCI) se ha convertido en un “estándar” de la vigilancia de los sistemas de salud desde que comenzó su publicación en 2005. El índice se calcula a partir de la combinación de estadísticas públicas, encuestas a pacientes y una investigación independiente llevada a cabo por Health Consumer Powerhouse Ltd, una compañía privada con sede en Suecia, que mide la asistencia sanitaria en Europa y Canadá para apoyar a los pacientes y empoderar a los consumidores.

Las dos velocidades de la asistencia sanitaria en Europa

A pesar de la reducción del gasto en asistencia sanitaria en muchos países, el rendimiento global de la salud sigue mejorando. La medición inicial en el año 2006 otorgó sólo a un país con más de 800 puntos sobre un máximo de 1.000 posibles. En la actualidad 9 son los países con sistemas de alto rendimiento. Holanda se mantiene en la cima, seguido por Suiza, Noruega, Finlandia y Dinamarca.
Sin embargo, se consolida la desigualdad en los servicios de salud en toda Europa. Los resultados muestran que ahora hay una provisión de servicios sanitarios de “dos velocidades”, en función del país del paciente. La calidad de la atención que los pacientes pueden esperar es visiblemente mayor en los países más ricos que en los pobres, y esta brecha es cada vez mayor.
El estudio incluye 36 países, además de Escocia.

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España gana 7 puntos en el rendimiento general, respecto a 2013, pero se confirma la tendencia observada en los últimos años a estabilizarse en el pelotón retrasado.

El análisis que el informe hace del sistema sanitario español, es que a pesar de la crisis, el declive sanitario español parece haberse detenido, pero el aumento en los tiempos de espera es alarmante.
Parece que las funciones básicas de la asistencia sanitaria se mantuviesen adecuadamente, con la mortalidad infantil baja, la vacunación de niños y la prevención de enfermedades importantes en funcionamiento. Los resultados de los distintos tratamientos también siguen mejorando en España. Sin embrago, la accesibilidad al sistema ha empeorado sustancialmente y supone una amenaza para la seguridad del paciente y la igualdad entre ellos. En esta situación plantea que el deterioro no sólo puede ser responsabilidad de la crisis y que deben existir explicaciones adicionales.

En el marco de las recomendaciones el EHCI señala que la potenciación de la eSalud ha comenzado a contribuir positivamente en la mejora de muchos servicios. Concretamente señala el caso de Dinamarca cuyo recorrido ha sido ascendente entre otras razones por una estrategia sobre eSalud. Desde una perspectiva diferente se señala el caso de Macedonia y su exitoso sistema de citas, además de un uso normalizado de aplicaciones móviles. El hecho de no tener otras tecnologías anteriores ha supuesto una rápida absorción del uso de los móviles. En cualquiera de los casos, se confirma que la introducción de la eSalud requiere de un largo recorrido para obtener resultados positivos, incluso contando con un liderazgo bien definido.

 

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La teleasistencia móvil favorece la socialización de las personas usuarias.

2014-04-18 11.08.29Comenzamos el 2015 con buenas iniciativas, con el lanzamiento de nuevos servicios de teleasistencia. Es el caso de los servicios de teleasistencia móvil de Cruz Roja y SARQuavitae. Ambos servicios son resultado de una alianza tecnológica con proveedores de telefonía: Vodafone en el caso de Cruz Roja y Telefónica con SARQuavitae.

Recientemente se publicaba en este blog las tendencias en Teleasistencia para 2015. Con la puesta en marcha de estos servicios se confirman dos estrategias que se mencionan en dichas tendencias:

  • Los servicios de la Teleasistencia se extenderán más allá del hogar, con el apoyo de las tecnologías móviles como la geolocalización o las redes inalámbricas de telefonía y datos.
  • Cada vez será más habitual los marcos de colaboración entre proveedores tecnológicos y prestadores de servicio, con operaciones empresariales que modificarán las actuales posiciones del mercado.

Se trata, en ambos casos, de servicios dirigidos a particulares y que aprovechan el modelo de negocio de las proveedoras de telefonía para sacar el producto al mercado. Por eso sus ofertas de lanzamiento nos recuerdan a la contratación de una línea de telefonía con sus ganchos publicitarios. A continuación se puede ver la oferta de cada compañía:

“Teleasistencia Móvil de Cruz Roja con Smartphone de Vodafone”

Está disponible tanto para nuevos Clientes como para todos los Clientes de contrato con tarifas de datos Vodafone y tiene un coste de 22 €/mes que será facturado por Cruz Roja. Vodafone por su parte facturará el coste asociado a la tarifa que el Cliente tenga contratada.

Las llamadas y SMS que se emitan a Cruz Roja en caso de atención, serán gratuitos.

Las nuevas altas en Vodafone, portabilidades (cambio de operador manteniendo el número de móvil) o migraciones (cambios de prepago a contrato) con Teleasistencia Móvil cuentan con una promoción del 25% de descuento sobre la cuota de la tarifa elegida durante los 9 primeros meses. Por ejemplo, con la tarifa Smart M que incluye 1,1GB y 200 minutos se pagarían 16,5€/mes y después 22€/mes I.V.A. incluido.

Además ante cualquier duda, los clientes se pueden informar en el 123, a través de las web http://www.vodafone.es/vodafoneparatodos o en http://www.cruzroja.es/teleasistencia o en las tiendas Vodafone. El número de atención telefónica de Cruz Roja es 902222292.

“Te Acompaña”

La contratación del nuevo servicio tiene un precio de 23,75 euros al mes (IVA incluido) sin ningún tipo de compromiso de permanencia e incluye la atención las 24 horas del día y los siete días de la semana por parte de los trabajadores sociales titulados del Contact Center que recibe y da respuesta a las alarmas generadas por dispositivo móvil, bien automáticamente, bien por el propio usuario (botón pánico, zonas seguras, batería baja, caídas); el triaje y seguimiento de protocolos de actuación individualizados; el soporte técnico y la gestión de averías e incidencias técnicas; una agenda del usuario final con un mínimo de un seguimiento quincenal; y el consejo social así como la atención procurada por un cuidador virtual.

El proceso de alta en el servicio es ágil, sin lista de espera, papeleo ni valoración social, pues la persona interesada sólo tiene que llamar al 900 101 900 o acceder a la web www.teacompana.movistar.es; 72 horas después de recibir y firmar un contrato llegará a su domicilio por mensajería el dispositivo móvil que haya elegido con una SIM de Movistar (no existe ninguna restricción para usuarios de otras operadoras). En ese momento no tendrá más que cargar el móvil y activar el servicio a través de la web o llamando de nuevo al 900 101 900.

La prensa especializada y las redes sociales se han inundado de innovación al referirse a dichos servicios. Sin embargo, la propia Cruz Roja señala que es un servicio, el de la teleasistenica móvil, que vienen ofreciendo desde hace 25 años. Quizás lo novedoso es la apuesta de las compañías telefónicas por el sector de la teleasistencia como nicho de mercado en el que invertir. Evidentemente esta apuesta está soportada  en datos:

El envejecimiento demográfico de la población es un hecho global, aún más acentuado en países desarrollados. En estos momentos hay 600 millones de personas de más de 60 años. En sólo una década esta cifra se duplicará y en 2050 la población “mayor” alcanzará los 2.000 millones. Sólo en España hay 8 millones de mayores de 65 años y 3,9 millones de personas con alguna discapacidad.

Pero si hace apenas medio siglo se consideraba que una persona de 60 años era un anciano, en la actualidad alguien de esa edad es una persona “madura”, activa y totalmente independiente, con un empoderamiento cada vez mayor. El 92 por ciento de los mayores que viven solos quieren permanecer en sus propias casas. En definitiva, cada vez se vive más tiempo pero también se puede envejecer mejor.

Aunque los dos servicios hablan de teleasistencia móvil existen diferencias en la solución planteada:

  • Cruz Roja compatibiliza el uso de la línea móvil particular de un smartphone con la teleasistencia móvil, de forma integrada, a través de la red de Vodafone. Para poder disponer del servicio se necesita una línea de contrato Vodafone, un smartphone Vodafone y la instalación de la aplicación de teleasistencia. Esta instalación se realiza personalmente por Cruz Roja en el smartphone del usuario.
  • SARQuavitae utiliza un dispositivo que se proporciona cuando se contrata el servicio y que se puede pagar al contado o financiarlo en 24 meses. El coste del dispositivo (GT-300 o MIMOV) al contado es de 180 € más 10% de IVA, es decir, 198€ IVA incluido. El coste financiado será de una 10% cada mes, de 19,8 €/mes durante 11 meses, lo que significa un precio total financiado de 217,80€.

La solución de SARQuavitae y Telefónica se completa con un portal web para que los usuarios o sus familiares y/o cuidadores puedan configurar las alarmas que consideren oportunas (botón de pánico, caídas, abandono de zonas seguras, etc.), así como las personas de contacto en caso de emergencia.

Para finalizar, la reflexión del autor:

  • El portal que presenta SARQuavitae – Telefónica  supone un elemento innovador y con un gran potencial en el cuidado de las personas, empoderando a familiares y/o cuidadores informales en el cuidado de la persona, y favoreciendo la cogestión de la cronicidad y la dependencia.
  • La teleasistencia es un servicio identificado principalmente con un carácter público. Algunos pueden ver en esto una privatización de los servicios públicos. No debemos demonizar las iniciativas privadas, a priori, y sí debemos buscar puntos de encuentro que garanticen los derechos de la ciudadanía y, fundamentalmente de los más desfavorecidos.
  • En ninguna de las informaciones consultadas se describe la colaboración con los servicios públicos de emergencia, y el impacto que tendrá sobre los mismos.
  • La teleasistencia móvil aporta valores diferenciales respecto a la tradicional y es que es ubicua; favorece la socialización; actúa de manera proactiva y preventiva;  y facilita que otros colectivos se identifiquen con el servicio.
Publicado en 4. Teleasistencia, 7. Tecnología

Mi visión futura de la Teleasistencia. 2015-2020.

El envejecimiento poblacional, con el aumento de la esperanza de vida y de las dependencias asociadas, la movilidad de los ciudadanos en un mercado laboral global, los cambios en las estructuras familiares, y la prevalencia de enfermedades crónicas, están demandando un cambio de paradigma en el cuidado de las personas. En este cambio de paradigma, la dispensa de cuidados a domicilio a través de la Teleasistencia atesora un desarrollo potencial casi ilimitado, que en los próximos años podría plasmarse en 5 líneas estratégicas para gestores, prestadores y proveedores tecnológicos.

Mi visión futura de la Teleasistencia. 2015-2020.1.- La coordinación sociosanitaria

Más allá de la tradicional concepción, la Teleasistencia se convertirá en una herramienta para la prevención y el tratamiento de la salud, como recurso de la atención primaria. Supone el desarrollo de un modelo de atención integral centrado en la persona, cuyo aspecto fundamental es atender las necesidades sociales y sanitarias de la persona de forma coordinada, tanto en su vertiente preventiva como en la asistencial.

Algunas regiones europeas ya han iniciado este recorrido desde lo social a la salud, a través de la Teleasistencia, mediante la incorporación de nuevos servicios como el consejo sanitario, la gestión de cita con el médico/enfermera del centro de salud y la colaboración en campañas de salud pública como la de la vacunación antigripal.

De manera especial, en lo próximos años, seremos testigos de un gran avance en la telemonitorización de la salud, en cuya normalización los Centros de Teleasistencia se identificarán como elementos claveLa telemonitorización será útil sobre todo para la atención primaria y como herramienta de la enfermería. A esa telemonitorización la Teleasistencia le aportará las infraestructuras de las centrales existentes, la experiencia en instalación y mantenimiento de tecnología a domicilio, gestión técnica de alarmas, y sobre todo el perfil social del paciente. Las coordinación entre profesionales de los servicios sociales y de salud será una obligación, y los Centros de Teleasistencia actuarán como centros de intermediación. La telemonitorización de la salud será un nivel más de intensidad de una Teleasistencia sociosaniataria.

2.- El valor del servicio

La Teleasistencia es un referente en tecnología social, es decir, en tecnología puesta al servicio de la ciudadanía. Los prestadores de servicios, en una apuesta clara por la calidad del servicio, han desarrollado un modelo asistencial en el que destaca el enfoque humano desde la profesionalización de las tareas, y en el que la tecnología está al servicio de los propios profesionales y de las personas usuarias.

Los gestores, públicos o privados, contratarán servicios integrales primando la calidad del servicio, frente a la tecnología que se convertirá en un commodity. Cada vez será más habitual los marcos de colaboración entre proveedores tecnológicos y prestadores de servicio, con operaciones empresariales que modificarán las actuales posiciones del mercado, y que deberán abaratar el coste de los servicios, sin perjudicar la calidad de los mismos o incluso potenciándolos.

En un escenario de fragmentación las administraciones públicas buscarán la unificación, integrando carteras de servicios.

3.- Atención personalizada

Las dificultades económicas de las administraciones públicas están suponiendo ajustes en los precios. La reducción de presupuestos sin un cambio en el modelo de prestación supondrá directamente un descenso en la atención y en el cuidado a las personas usuarias, y empeoramiento de las condiciones laborales de los profesionales. Las empresas que sepan interpretar esta situación, y ofrezcan soluciones innovadoras en la gestión, serán capaces de competir económicamente y garantizar la calidad del servicio.

En este escenario de dificultades, los prestadores de servicios propondrán nuevos modelos de atención personalizada y eficiente. Para ello será imprescindible apoyarse en el potencial de las tecnologías de la información y la comunicación, desarrollando nuevas formas, más eficientes, de relación entre los profesionales de la Central de Teleasistencia  y las personas usuarias en sus hogares, sin que ello suponga en ningún caso la perdida de la relación humana, cuando sea necesaria.

Los Centros de Teleasistencia se han convertido en almacenes de gran cantidad de información que mediante la aplicación de técnicas de ingeniería de datos permitirán personalizar la atención, y actuar de manera preventiva.

4.- Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (nTIC)

El éxito de la Teleasistencia en el apoyo de la permanencia de las personas en su hogar es indiscutible, con una alta valoración del servicio por parte de los usuarios. Sin embargo, la mejora de las condiciones de salud de las personas mayores y su mayor esperanza de vida nos obliga a hablar de entorno social habitual, donde además de la propia casa, las personas desarrollarán su vida en las plazas, en los centros municipales, en las zonas de ocio, … Este nuevo escenario no debe impedir que las personas se sientan seguras y atendidas, lo que supondrá que los servicios de la Teleasistencia se extenderán más allá del hogar. Los protocolos de actuación contemplarán esta nueva situación y los recursos profesionales y personales se coordinarán adecuadamente para atender a las personas en un nuevo escenario, con el apoyo de las tecnologías móviles como la geolocalización o las redes inalámbricas de telefonía y datos.

La medalla de la Teleasistencia puede ser uno de los “primeros” dispositivos wearables de la historia, o al menos el más usado. Sin embargo, su evolución se quedó estancada, muy probablemente por su alta eficiencia. En los próximos años asistiremos a una evolución de la medalla, que muy probablemente se  convertirá en un reloj-pulsera dotado de sensores biométricos conectados a una base, que también evolucionará de la actual caja a un nuevo dispositivo que posibilitará nuevos usos, y que integrará sensores ambientales. Todo ello formará parte del ecosistema del internet de las cosas, y de las llamadas ciudades inteligentes.

Mi visión futura de la Teleasistencia. 2015-2020.La integración de los datos de la Teleasistencia sociosanitaria en la Historia Clínica Electrónica supondrá la incorporación de la Teleasistencia al modelo asistencial actual. Esta integración ofrecerá, de una manera natural, transformar el hogar en un punto de atención asistencial, lo que conllevará el aumento del acceso a los servicios, pero reduciendo los costes para la organización.

Las nTIC permitirán nuevas formas de interacción entre la Central de Teleasistencia y los familiares, lo que supondrá que dichos familiares estén más informados y que de esa manera sean proactivos en el cuidado de su familiar.

5.- Nuevos colectivos de atención

La Teleasistencia se asocia tradicionalmente a las personas mayores, y especialmente a mujeres. Esta percepción cambiará con la incorporación de los hombres, y se pondrán en marcha campañas que permitan acercar el servicio a otros colectivos como las personas discapacitadas, y a personas con enfermedad mental.

En muchos casos detrás de la persona usuaria hay una persona cuidadora, que además suele ser la persona que habitualmente utiliza el servicio. Los protocolos de atención se adaptarán para atender de manera personalizada a la persona usuaria o a la persona cuidadora.

Esta entrada es una análisis personal basado en la experiencia profesional del autor, con ciertos toques de deseo de cómo cree que debería ser el futuro de la Teleasistencia. No pretende ser rigurosa en el alcance, pero al menos en los puntos tratados sí intenta despertar interés sobre el potencial de la Teleasistencia.

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La importancia del contexto social en la implantación de proyectos de Telemedicina

La importancia del contexto social en la implantación de proyectos de Telemedicina

La Telemedicina es una tecnología disponible desde hace más de 50 años, pero cuya difusión ha sido muy inferior a lo esperado, tal como nos describe Phoebe Lindsey Barton en el resumen de su estudio “Specialist Physicians’ Knowledge and Beliefs about Telemedicine: A Comparison of Users and Nonusers of the Technology”, (2007 pág. 1). A la hora de buscar explicaciones podríamos encontrar los siguientes argumentos:

Pero esta sensación de que la Telemedicina ha tenido una difusión menor a la esperada, podría extrapolarse, en general, al despliegue de las tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito de la Salud, y podría resumirse con la frase “muchas promesas y pocos hechos”. Precisamente este fue el título de la ponencia realizada por el Dr. J. Gervás Camacho en 2008, en el XXVIII Congreso de medicina de familia y comunitaria, en la mesa “Influencia de la informatización de la Atención Primaria en el trabajo de los profesionales y en la salud de la población”.

Francesc Roig y Francesc Saigí del Programa de Ciencias de la Salud, Universitat Oberta de Catalunya (UOC), publican un artículo de opinión “Dificultades para incorporar la telemedicina en las organizaciones sanitarias: perspectivas analíticas“, Gac Sanit v.23 n.2 Barcelona mar.-abr. 2009, en el que exponen la tendencia de plantear la incorporación y el uso de las tecnologías de la información y la comunicación en las organizaciones sanitarias desde una perspectiva de análisis social de dicha tecnología, a partir de la asunción básica de que “el conocimiento científico y las tecnologías evolucionan en un contexto determinado, y mientras que los aspectos puramente tecnológicos pueden modificar las posibilidades de que un sistema concreto sea implementado y aceptado, su uso o abandono viene condicionado por el contexto social en que se aplica esa tecnología.”

Los escasos resultados obtenidos hasta ahora en la implantación de la Telemedicina, refuerzan la conclusión de que la interacción de la tecnología con la organización y los principales actores sociales se convierte en el “elemento clave”, más allá de la eficacia clínica.

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