El futuro de la eHealth son soluciones “just in time”

Lean Management es una metodología de gestión avanzada que tiene como objetivo fundamental el cliente y lo que este desea, como lo desea, en la medida que lo desea y cuando lo desea. Lean apuesta por un flujo continuo de trabajo que se adapte a los requisitos del cliente o de la organización, que es lo que se denomina valor. Su origen es la estrategia que inició Toyota en el sector del automóvil con su sistema de producción (TPS). La compañía japonesa utiliza el símil de una casa para describir su metodología. Uno de los pilares de esta casa es el flujo “just in time” que hace referencia a que las piezas deben ser las adecuadas, en la cantidad adecuada y en el momento adecuado. Resulta complicado pensar que la metodología Lean (“just in time”) es aplicable a servicios, y menos aún a servicios sanitarios. Pero la clave está en identificar cuál es el valor, para que todo se dirija a conseguirlo. Y el valor de los servicios sanitarios está en el binomio “acto clínico” – “paciente”, nada que ver con los modelos actuales centrados en los presupuestos. El enfoque de mejora continua, y la eliminación del despilfarro, tendrá además como consecuencia la reducción de costes.

Las plataformas tradicionales que dan soporte a la Historia Clínica Electrónica (HCE) se presentan como instrumentos diseñados para el registro de la información con enfoques del siglo pasado para atender las necesidades de facturación de la actividad. Sólo el 22% de los profesionales utilizan la HCE para la toma de decisiones, y el 65% del tiempo de consulta se utiliza para registrar la información.

Es necesario un rediseño de los procesos basado en el valor del acto clínico. Las herramientas informáticas forman parte de los procesos asistenciales tradicionales. La transformación de los procesos clínicos, necesita de las tecnologías para abordar el cambio. El flujo “just in time”, original de las empresas manufactureras, y como parte de un marco metodológico Lean, ofrece un nuevo enfoque de desarrollo de los sistemas de información electrónicos.

El desarrollo tecnológico experimentado en las dos última década (movilidad, capacidad de computación, procesamiento de imagen, volumen de almacenamiento, inteligencia artificial, realidad virtual, robótica, …) debe ser puesto al servicio del valor del acto clínico.

Los actuales sistemas de información sanitarios, inspirados en modelos del siglo pasado, son “dinosáuricos”, difíciles de adaptarse a los cambios, de ciclos largos, con diseños únicos para todos los perfiles y para los diferentes actos, y anclados a una estación de trabajo. Mientras que esto no cambie, el proceso clínico no cambiará, y además se sacrificará el conocimiento y la experiencia de los profesionales, a cambio de transformar el acto clínico en mano de obra, alejado cada vez más del paciente.

De la obsesión por registrar el relato del cuidado, realizado por cada uno de los profesionales que intervienen en el mismo, (algunos lo han llamado el ebook del paciente) se necesitan sistemas de información que tengan como objetivo fundamental el cliente (profesionales y pacientes), y lo que este desea, como lo desea, en la medida que lo desea y cuando lo desea. Podríamos acuñar  el concepto de eHealth – “just in time”, como la hibridación entre eHealth y Lean Management.

Publicado en 1. e-Salud, 5. Sanidad, 7. Tecnología

La tecnología es la oportunidad para recuperar el valor del acto clínico

La taylorización del trabajo médico clínico, o estandarización de la actuación de los médicos clínicos ante el paciente, se ha venido manifestando de diferentes maneras:

  • El establecimiento de protocolos de atención inflexibles.
  • La sustitución de la anamnesis por un formulario de la historia clínica electrónica con preguntas cerradas.
  • El remplazo de la exploración física por pruebas técnicas objetivas (de laboratorio, de imagen, …).
  • La presión por acortar los tiempos de consulta.

El acto clínico ha estado históricamente conducido por el médico, sin embargo, hoy en día el médico se ha convertido en fuerza de trabajo, y la relación médico-paciente ha pasado a ser objeto de la búsqueda de la ganancia y la reducción de costes.

Los sistemas de información sanitarios de los años 80 poco han evolucionado. Diseñados como sistemas de registro de la actividad prestada para la facturación de la misma en base a grupos de diagnóstico relacionados. Solamente el 22% de los profesionales de salud utilizan la historia clínica electrónica para la ayuda en la toma de decisiones, y el 65% del tiempo de consulta médica se utiliza para el registro electrónico de la información.

Los avances tecnológicos en capacidad de computación, procesamiento de imagen, volumen de almacenamiento, inteligencia artificial, realidad virtual y robótica, al servicio de los profesionales, son instrumentos para la ayuda a la decisión y la personalización de la atención.

La sociedad del conocimiento ofrece oportunidades para recuperar el valor del acto clínico, en torno a procesos de innovación impulsados por las oportunidades que brinda el desarrollo tecnológico, o puede acabar convirtiéndose en el mayor aliado para consolidar el paradigma dominante de atención médica basado en su mercantilización.

Publicado en 1. e-Salud, 5. Sanidad, 7. Tecnología

La necesaria coordinación entre la ayuda a domicilio y la teleasistencia

El sector de los servicios asistenciales a domicilio en España genera una facturación anual de 1.270 millones de euros, e integra alrededor de 900 empresas, siendo el 35% de la cuota de mercado para 5 de ellas.

El sector de los servicios asistenciales a domicilio incluye la ayuda a domicilio (1.075 millones de euros y 394.200 personas usuarias) y la teleasistencia (195 millones de euros y 828.800 personas usuarias). Los usuarios de servicios públicos suponen el 93,4%.
En los últimos años los ingresos han disminuido, y con ello las personas en ayuda a domicilio, y en el caso de la teleasistencia se ha producido un desaceleración en el crecimiento.

Como reflejan los datos económicos, se trata de dos servicios claramente diferenciados. Sin embargo, a nivel asistencial están muy relacionados, pero lo sorprendente es que no existe ninguna coordinación entre ellos: ¿Es momento de abordar una reflexión seria sobre la necesaria coordinación entre la ayuda a domicilio y la teleasistencia?. ¿Será posible superar las barreras departamentales de la administración en el caso del servicio público?. ¿Esta coordinación tendría impacto sobre el coste?. ¿Quizás se debería hablar de integración?. ¿Qué impacto tendría en las empresas del sector?… Muchas preguntas que deberán ser resueltas, pero sobre todo habrá que atender una demanda, cada vez mayor, de mejores servicios integrados y centrados en la persona.

Fuente: Observatorio Sectorial DBK de Informa D&B

Publicado en 4. Teleasistencia, 6. Social

Mi opinión sobre: La teleasistencia de “2ªgeneración” no resulta ser una alternativa rentable a la asistencia tradicional

El Whole Systems Demonstrator (WSD), comenzó con grandes titulares sobre los beneficios asistenciales y económicos en torno a la salud:

  • Reducción del 15% de vistas a urgencias.
  • Reducción del 20% de ingresos por urgencias.
  • Reducción del 14% en admisiones.
  • Reducción del 14% de días en cama.
  • Reducción del 8% en costes.
  • Reducción del 45% en tasas de mortalidad: de las personas mayores de 65 años con las tres enfermedades, con casi total probabilidad unas 19.000 habrían fallecido durante el primer año del programa.

Pero el análisis detallado de los datos ha ido mostrando que no hay una evidencia clara, al menos como alternativa a la asistencia tradicional. El último informe en este sentido afirma que la teleasistencia de “2ªgeneración” no resulta ser una alternativa rentable a la asistencia tradicional.
La teleasistencia y la telemedicina como cualquier otra tecnología sólo asumen un significado práctico concreto cuando se ponen en uso en un contexto social específico y material.

En muchos casos , y el WSD puede ser un ejemplo de ello, la introducción de tecnología en un proceso, se realiza sin abordar ninguna modificación en el mismo. Si hablamos de tecnología digital, lo que estaríamos haciendo es digitalizar procesos. La digitalización en sí misma no garantiza evidencia, ni calidad, ni rentabilidad. Para concluir un balance positivo de coste-efectividad es necesario una discusión más amplia. Introducir tecnología para seguir haciendo lo mismo es una excusa de un mal análisis de la necesidad.

Todo debe partir de un análisis de las necesidades: las sociedades que han sido capaces de desarrollar un estado de bienestar  se enfrentan al doble reto del envejecimiento y la cronicidad, además, en un marco de crisis económica. Los sistemas públicos de servicios sanitarios y sociales no son ajenos a esta situación y se ven obligados a evolucionar hacia nuevos modelos de atención capaces de dar respuesta a las nuevas demandas.

La evolución hacia nuevos modelos debe tener su punto de partida en el análisis de la demanda, continuar con el diseño de una estructura organizativa que lo soporte, y finalmente definir los procesos que lo implementen. En ese camino sin duda la tecnología es un gran aliado, pero nunca puede ser el punto de partida. Tendemos a sobrevalorar el efecto de la tecnología en el corto plazo y a subestimarlo en el largo plazo.

Publicado en 1. e-Salud, 4. Teleasistencia, 7. Tecnología

Cómo regula la FDA las apps médicas móviles

La U.S. Food and Drug Administration (FDA) actualizaba, en Febrero de este año 2015, la guía “Mobile Medical Applications Guidance for Industry and Food and Drug Administration Staff“, en la que se explica la supervisión de la agencia sobre las aplicaciones médicas móviles.

Esta guía  nos permite enmarcar el uso de las tecnologías móviles aplicadas a la salud, de manera rigurosa, y así poder exigir a los desarrolladores una certificación en los casos que sea necesario.

Empezamos definiendo conceptos, de interés, utilizados en el marco de la guía:

  • Aplicación móvil (mobile app)
    Es un programa de software que se ejecuta en un smartphone, u otro dispositivo de comunicación móvil, como un portátil o una tablet. También pueden ser los accesorios que se conectan a un smartphone u otros dispositivos de comunicación móvil, o una combinación de accesorios y software.
  • Aplicación médica móvil (mobile medical app)
    Es una aplicación móvil que se ajusta a la definición de dispositivo médico (medical device), pudiendo ser: un accesorio conectado a un dispositivo médico (regulado), un software que transforma una plataforma móvil en un dispositivo médico (regulado), o una combinación de ambos.
  • Dispositivo médico (medical device)
    Su definición está recogida en la sección 201(h) de la Federal Food, Drug, and Cosmetic Act (FD&C Act). En donde se establece que un producto sanitario es “… an instrument, apparatus, implement, machine, contrivance, implant, in vitro reagent, or other similar or related article, including any component, part, or accessory“, que es “…intended for use in the diagnosis of disease or other conditions, or in the cure, mitigation, treatment, or prevention of disease, in man…” o “…intended to affect the structure or any function of the body of man or other animals…

¿Cómo regula la FDA las aplicaciones móviles?

La FDA pone el foco en aquellas aplicaciones que presentan un mayor riesgo a los pacientes si dichas aplicaciones no funcionan según lo previsto. Y también en aplicaciones que puedan afectar a la funcionalidad o el rendimiento de los dispositivos médicos tradicionales.

La FDA se centra en la funcionalidad de las aplicaciones independientemente de la plataforma. Por tanto, la FDA no regula la venta o uso de los teléfonos inteligentes, tabletas o cualquier otro sistema móvil.

Sin embargo, para la gestión de la salud y el bienestar de los consumidores les podrá ser tan útil aplicaciones médicas móviles y aplicaciones móviles. Algunos ejemplos de aplicaciones móviles que van a permitir al consumidor gestionar su salud y bienestar, pero que no son objeto de regulación por parte de la FDA son: las aplicaciones para el control del consumo de calorías para mantener el peso saludable, o aplicaciones con información sobre los efectos de los medicamentos en los bebés que toman leche materna.

La FDA aplica el mismo enfoque que utiliza para garantizar la seguridad y la eficacia de otros dispositivos médicos. La guía ofrece ejemplos de aplicaciones móviles que no son dispositivos médicos, aplicaciones móviles que la FDA tiene la intención de regular, y las aplicaciones médicas móviles que la FDA ya está regulando.

Aplicaciones médicas móviles reguladas por la FDA

Las aplicaciones móviles abarcan una amplia gama de funciones de salud. Si bien muchas de las aplicaciones móviles conllevan un riesgo mínimo. La regulación de la FDA es aplicable a las que pueden suponer un mayor riesgo para los pacientes. Deben cumplir con la definición de “medical device” y:
estar destinadas a ser un accesorio para un dispositivo médico regulado, o transformar una plataforma móvil en un dispositivo médico regulado.

En los siguientes enlaces se pueden encontrar aplicaciones médicas móviles reguladas por la FDA:

Aplicaciones médicas móviles que no requieren de regulación de la FDA 

Para muchas de las aplicaciones móviles que cumplen con la definición dispositivo médico, pero plantean un riesgo mínimo para los pacientes y los consumidores, la FDA no obligará a los fabricantes a registrarlas previamente a la comercialización. En este grupo se incluyen aplicaciones:

Esto incluye aplicaciones médicas móviles que:

  • Herramientas de ayuda a los pacientes/usuarios para la auto-gestión de la salud sin aportar sugerencias específicas de tratamiento.
  • Herramientas simples para organizar y realizar un seguimiento de la información de salud.
  • Herramientas que facilitar el acceso a la información relacionada con las condiciones de salud o tratamientos.
  • Herramientas para que los pacientes puedan informar a los profesionales sanitarios sobre el estado de su salud.
  • Sistemas para automatizar tareas simples para los proveedores de servicios de salud
  • Sistemas para compartir información entre pacientes y proveedores conectados a través de la Historia Clínica Electrónica (HCE). La regulación de la FDA para las aplicaciones médicas móviles, no es aplicable a las aplicaciones móviles que actúan como sistema de historia clínica electrónica.

En el siguiente enlace se puede encontrar aplicaciones concretas:

La FDA anima a los desarrolladores de aplicaciones que se pongan en contacto si tienen alguna pregunta acerca de su aplicación móvil, su nivel de riesgo, y si es necesario alguna consideración previa a la comercialización.

Publicado en 1. e-Salud, 4. Teleasistencia, 5. Sanidad, 7. Tecnología

No hay una crisis en el sistema de salud, hay una crisis de los cuidados.

Los retos sociales del envejecimiento, la movilidad laboral, los cambios en las estructuras familiares y la prevalencia de enfermedades crónicas, están demandando un cambio de paradigma en el cuidado de las personas.

Durante décadas, las sociedades que han desarrollado un estado de bienestar se han dotado de un sistema sanitario potente capaz de atender las enfermedades agudas, generando grandes mejoras en la calidad de vida de las personas y un aumento de su esperanza de vida. Los servicios sociales, sin embargo,  no han precisado de la existencia de una red tan potente, pues los cuidados quedaban resueltos por el entorno familiar y fundamentalmente por las mujeres. Cuando cambia la prevalencia de enfermedades de agudas a crónicas, y además los cuidados hay que abordarlos desde un entorno más profesional e institucional, se producen cada vez más disfunciones. Así lo expresaba Fernando Fantova en una entrevista sobre la necesidad de fortalecer la atención primaria de los servicios sociales.

El informe “A new settlement for health and social care” elaborado por The King´s Fund aborda el reto de Inglaterra si quiere un sistema de atención sanitaria y social apto para el siglo XXI. En el caso de España recientemente se producía la Jornada “Pasando a la acción: El papel de los gobiernos en la Alianza Sociosanitaria” promovida por Deusto Business School Health en la que se alcanzaron conclusiones de interés para abordar la necesaria confluencia sociosanitaria.

Las principales mejoras experimentadas en la salud y el bienestar de la población en los últimos 150 años, se han atribuido a los avances en un amplio rango de factores sociales, económicos y físicos, conocidos como Determinantes Sociales de la Salud (DSS). Esto significa que, más allá de la gran importancia de contar con un sistema sanitario público de calidad, es imprescindible actuar sobre estos factores sociales para mantener y mejorar la salud. Expresado de manera sencilla, la salud empieza en nuestras casas, nuestras escuelas y nuestras comunidades.

En Euskadi existe una inequívoca voluntad para el desarrollo del espacio sociosanitario, que se ha traducido en la adopción, en estos últimos años, de diversas medidas concretas:

  • El Consejo Vasco de Atención Sociosanitaria, cuya finalidad es la orientación y el seguimiento de las decisiones políticas, normativas, económicas, organizativas y asistenciales en materia de coordinación sociosanitaria.
  • El Plan de Salud de Euskadi 2013-2020, establece como área prioritaria el envejecimiento saludable.
  • El Plan de Envejecimiento Activo 2015-2020, profundiza en el reto para convertir la revolución de la longevidad en una oportunidad para la economía y en particular, para el empleo.
  • El desarrollo de una teleasistencia sociosaniaria.

En la dispensa de cuidados a domicilio, los centros de coordinación de teleasistencia atesoran un desarrollo potencial casi ilimitado y desempeña un papel primordial en conjunción con otra serie de medidas (ayuda a domicilio, producto de apoyo, fomento de la participación social, mejora en la accesibilidad a la vivienda, aplicaciones domóticas, telemonitorización de la salud, etc.). La teleasistencia pública vasca betiON es un referente nacional e internacional por su modelo sociosanitario centrado en la persona.

Hablamos entonces de una necesidad de reforzar los cuidados y además de hacerlo en el entorno habitual de la persona.

 

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La electrónica de consumo, una industria en transición

La industria de la electrónica de consumo es un péndulo que se mueve sistemáticamente entre ciclos de innovación y ciclos de refinamiento. El momento actual es un período de clara transición, en el que la industria intenta satisfacer una fuerte demanda de nuevos dispositivos digitales conectados a través de internet (Internet of Things).

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Inspirada en las posibilidades del mundo conectado, la industria ofrece a los consumidores dispositivos inteligentes que resultan cada vez más relevantes para sus vidas. Sin embargo, la adopción temprana en un uso corriente de estos dispositivos, requiere ganarse la confianza de los consumidores, y para ello las compañías de electrónica de consumo se enfrentan a tres retos:

  • Ofrecer una experiencia de usuario satisfactoria.
  • La fragmentación del mercado  provocada por las grandes marcas.
  • Proporcionar un nivel de seguridad y privacidad que inspire la confianza del consumidor.

Pero sobre todo, es la experiencia de usuario el principal problema para la normalización de esta nueva era de dispositivos inteligentes. El 83% de estos dispositivos presentan dificultades de uso nada más sacarlos de la caja: demasiado complicados de usar, difíciles de configurar, no hacen lo que la publicidad transmite, y no es fácil conectarlos a internet. Estos problemas son especialmente señalados en los dispositivos relacionados con la salud, aunque el reto resulta muy interesante ya que los consumidores satisfechos están ganando en el control de su autocuidado, utilizando los datos para tomar mejores decisiones en su vida diaria.

Los “big four” (teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores portátiles y televisión de alta definición) siguen dominando el mercado, sin embargo, la intención de compra indica que el ritmo de crecimiento puede estar disminuyendo, sobre todo en dispositivos como tabletas, y en los mercados maduros.

Con una disminución en la intención de compra de los “big four” y una adopción muy lenta de los nuevos dispositivos inteligentes, la industria de la electrónica de consumo se enfrenta a un período de transición mientras definen nuevos productos, servicios y redes inteligentes que hagan una realidad el mundo conectado.

Fuente: Engaging the Digital Consumer in the New Connected World

 

 

 

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