¿Podemos usar la tecnología para fomentar las relaciones humanas?

Sabemos que el sentimiento de soledad, junto con el envejecimiento de la población, se intensificará en los próximos años. Además, hay cierta tendencia a ocultar y mantener en la esfera privada este tipo de sentimientos. Por lo que las medidas que se tomen contra el aislamiento deben tener en cuenta este tipo de factores.
Foto extraída de la plataforma http://www.PEXEL.COM. Autor Jeswin Thomas.

Según una encuesta telefónica, promovida por la Obra Social de la Caixa, en donde se han entrevistado más de 1.600 personas mayores de 20 años, cuatro de cada diez jubilados españoles se sienten solos . Este estudio destaca que el sentimiento de soledad se acentúa a partir de los 65 años. Sin embargo, el problema parece venir desde la juventud. La encuesta revela que un tercio de los jóvenes entre 20 y 39 años ya sufren soledad. El estudio hace referencia a dos tipos de soledad (ambas relevantes): la soledad emocional, la cual está vinculada a la carencia de relaciones significativas y la soledad social, definida como falta de sentimiento de pertenencia a un grupo.

Sabemos que el sentimiento de soledad, junto con el envejecimiento de la población, se intensificará en los próximos años. Además, hay cierta tendencia a ocultar y mantener en la esfera privada este tipo de sentimientos. Por lo que las medidas que se tomen contra el aislamiento deben tener en cuenta este tipo de factores. 

Hay cierta tendencia a ocultar y mantener en la esfera privada los sentimientos relacionados con la soledad

¿Pero cuáles son los factores que fomentan la soledad? La fundación “Salud i Envelliment” de la Universidad Autónoma de Barcelona vincula las nuevas realidades de hoy en día con el aumento de la soledad. Entre estos factores destacan:

  • Sobrecarga emocional por la dificultad de conciliar trabajo y familia, por lo que se tiende a recurrir a recursos de apoyo, centros de día, cuidadoras contratadas, etc.
  • La tendencia a que las personas mayores vivan solas, como consecuencia de la descendencia escasa y/o de que las familias dejen de protagonizar su cuidado.
  • Debilidad de vínculos familiares: el estrés, las múltiples obligaciones y los problemas de la vida cotidiana pueden devenir en una falta de comunicación y de espacios de encuentro.
  • Dificultades económicas, ya que asumir el cuidado de las personas mayores puede implicar un gasto importante para las familias.

Todos estos factores tienen un componente físico de relación humana y una dependencia de los lazos familiares. Cuando hablamos de población mayor y jubilada, la familia es un pilar fundamental que muchas veces reemplaza el papel del “trabajo” como fuente de sociabilidad, identidad, auto estima y estructuración del tiempo. Por lo que la debilitación de los lazos familiares puede suponer una dolencia añadida.

Existen otros modelos interesantes para fomentar el componente “físico de relación” en ámbitos fuera de la familia. Estamos hablando en modelos basados en redes intergeneracionales y apoyo vecinal, puntos de encuentro comunitario, etc. En resumen, tenemos claro que la soledad se combate fomentando la relación humana, no hay duda al respecto. Pero la pregunta es, ¿Podemos usar la tecnología para fomentar las relaciones humanas?

¿Podemos usar la tecnología para fomentar las relaciones humanas?

En este sentido y viajando a la esencia de la revolución digital, existen distintos estudios indicando que el uso de internet impactan de forma positiva en la calidad de vida de población mayor. Además, su frecuencia de uso está relacionada con menores niveles de soledad y aislamiento social.  Pero cuidado, los participantes de estos estudios consideran que el uso de internet no les facilita el contacto directo con otras personas, ni conocer gente nueva, estar más conectados con amigos, familias etc.

Quizás, a modo de conclusión, deberíamos reflexionar sobre qué esperamos de las nuevas tecnologías, qué nos aportan en realidad y cómo las percibimos en su uso diario.