Realidad y futuro de los cuidados

Foto extraída de la plataforma http://www.pexel.com

Hoy en día existe un número importante de personas que ejercen funciones de cuidador, especialmente en el cuidado de personas mayores dependientes. La mayor parte de estos cuidados proviene de familiares cercanos, a los que se les denomina cuidadores informales. Se estima que el 80% de los cuidados que reciben las personas mayores dependientes, en España, proviene de cuidadores informales. De forma general, el perfil más frecuente de cuidador suele ser el de una mujer  mayor de 50 años, la cual suele ser la hija o cónyuge de la persona que precisa de cuidados. Afortunadamente, las tendencias actuales muestran que esta brecha de género va disminuyendo poco a poco, mostrando cada vez más casos de hombres asumiendo el rol de cuidador principal.

El 80% de los cuidados en España proviene de cuidadores informales

Es evidente que los cuidados informales en nuestro país juegan un papel esencial en garantizar la calidad de vida mínima. Estamos hablando del apoyo para las actividades básicas de la vida diaria, como puede ser levantarse, asearse e incluso comer. Además, la mayor parte de las personas mayores residen en sus propios hogares y cuando estas empiezan a sufrir cierto grado de dependencia, suelen recurrir a personas cercanas. Por lo que son justamente estas personas las que detectan de forma temprana la necesidad de ayuda e inicio de dependencia.

Los cuidadores informales ofrecen de forma voluntaria su colaboración y compromiso con la persona cuidada. Sin embargo, de entrada este no es un rol deseado ni para el que han sido formados. Convertirse en cuidador informal implica una dedicación importante, por lo que afecta de forma directa en la vida personal, social y laboral. Además, existe un riesgo importante para la salud del cuidador. Este tipo de cuidados implican una gran carga emocional derivada de la responsabilidad de cuidar a seres queridos y puede conllevar problemas asociados a la tensión provocada por la atención constante de la persona cuidada.

Los cuidadores informales ofrecen de forma voluntaria su colaboración y compromiso

En las últimas décadas se han reconocido los cuidados informales como la principal forma de cuidados, y desde las políticas sociales se han articulado estrategias y recursos orientados a su apoyo y soporte. Sin embargo, España está experimentando un progresivo descenso de potenciales cuidadores informales. Especialmente evidente en los patrones de cuidados intergeneracionales (p. ej. Cuidado proporcionado por los hijos).

Los cambios son progresivos y responden a las nuevas realidades sociales. Las tendencias son claras y es el momento de generar una transformación del modelo actual. La atención a la dependencia ha estado y está apoyada por las redes familiares. Sin embargo, si queremos generar alternativas, debemos apostar por alternativas de carácter formal, siempre dentro del contexto del Estado de Bienestar. En este sentido, en los últimos años han salido distintos estudios recalcando la capacidad e importancia del tercer sector para hacer frente a los nuevos retos sociales y liderar transformaciones de valor.

Importancia del tercer sector para hacer frente a los nuevos retos sociales .

El tercer sector Social se define como el conjunto de entidades privadas sin ánimo de lucro que trabajan para dar respuesta a las necesidades sociales, con especial atención a los colectivos más vulnerables. El “tercer sector”, es un concepto que define las entidades no gubernamentales y no-lucrativas, en contraposición al “primer sector” o sector público (gubernamental y no-lucrativo), y al “segundo sector” o sector de la empresa privada (no gubernamental y lucrativo).

Se estima que actualmente en España, el tercer sector da servicios de cuidados en el hogar a un 1,5 Millones de personas, con un gasto asociado de 1.400 millones de euros anuales. El tercer sector está plenamente consolidado como un importante agente social en la prestación de servicios de cuidado. Sin embargo, este sector presenta un alto grado de atomización, una fuerte dependencia de fondos públicos y a veces cierta competencia con las empresas privadas.

A modo de conclusión, por sus características el tercer sector se postula como un importante agente de cambio para liderar la transformación de los cuidados en España y afrontar los nuevos retos, en especial, en los cuidados de personas mayores dependientes. Su naturaleza le permite afrontar un grado de innovación que no puede asumir el sistema público. Sin embargo, y esto ya es material para otro post, existen importantes limitaciones que deben afrontarse para asegurar el posicionamiento de este sector.

2 Replies to “Realidad y futuro de los cuidados”

  1. Es de agradecer que se visibilice la labor de las personas cuidadoras no profesionales (lo de “informales” según muchas de ellas parece que les resta rigor y no les gusta mucho el término) pero además es importante hacer ver que cuidar es un verbo que se conjuga en femenino singular y que las mujeres representan más de 80% de las personas que cuidan.

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