No hay una crisis en el sistema de salud, hay una crisis de los cuidados.

Los retos sociales del envejecimiento, la movilidad laboral, los cambios en las estructuras familiares y la prevalencia de enfermedades crónicas, están demandando un cambio de paradigma en el cuidado de las personas.

Durante décadas, las sociedades que han desarrollado un estado de bienestar se han dotado de un sistema sanitario potente capaz de atender las enfermedades agudas, generando grandes mejoras en la calidad de vida de las personas y un aumento de su esperanza de vida. Los servicios sociales, sin embargo,  no han precisado de la existencia de una red tan potente, pues los cuidados quedaban resueltos por el entorno familiar y fundamentalmente por las mujeres. Cuando cambia la prevalencia de enfermedades de agudas a crónicas, y además los cuidados hay que abordarlos desde un entorno más profesional e institucional, se producen cada vez más disfunciones. Así lo expresaba Fernando Fantova en una entrevista sobre la necesidad de fortalecer la atención primaria de los servicios sociales.

El informe “A new settlement for health and social care” elaborado por The King´s Fund aborda el reto de Inglaterra si quiere un sistema de atención sanitaria y social apto para el siglo XXI. En el caso de España recientemente se producía la Jornada “Pasando a la acción: El papel de los gobiernos en la Alianza Sociosanitaria” promovida por Deusto Business School Health en la que se alcanzaron conclusiones de interés para abordar la necesaria confluencia sociosanitaria.

Las principales mejoras experimentadas en la salud y el bienestar de la población en los últimos 150 años, se han atribuido a los avances en un amplio rango de factores sociales, económicos y físicos, conocidos como Determinantes Sociales de la Salud (DSS). Esto significa que, más allá de la gran importancia de contar con un sistema sanitario público de calidad, es imprescindible actuar sobre estos factores sociales para mantener y mejorar la salud. Expresado de manera sencilla, la salud empieza en nuestras casas, nuestras escuelas y nuestras comunidades.

En Euskadi existe una inequívoca voluntad para el desarrollo del espacio sociosanitario, que se ha traducido en la adopción, en estos últimos años, de diversas medidas concretas:

  • El Consejo Vasco de Atención Sociosanitaria, cuya finalidad es la orientación y el seguimiento de las decisiones políticas, normativas, económicas, organizativas y asistenciales en materia de coordinación sociosanitaria.
  • El Plan de Salud de Euskadi 2013-2020, establece como área prioritaria el envejecimiento saludable.
  • El Plan de Envejecimiento Activo 2015-2020, profundiza en el reto para convertir la revolución de la longevidad en una oportunidad para la economía y en particular, para el empleo.
  • El desarrollo de una teleasistencia sociosaniaria.

En la dispensa de cuidados a domicilio, los centros de coordinación de teleasistencia atesoran un desarrollo potencial casi ilimitado y desempeña un papel primordial en conjunción con otra serie de medidas (ayuda a domicilio, producto de apoyo, fomento de la participación social, mejora en la accesibilidad a la vivienda, aplicaciones domóticas, telemonitorización de la salud, etc.). La teleasistencia pública vasca betiON es un referente nacional e internacional por su modelo sociosanitario centrado en la persona.

Hablamos entonces de una necesidad de reforzar los cuidados y además de hacerlo en el entorno habitual de la persona.

 

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La electrónica de consumo, una industria en transición

La industria de la electrónica de consumo es un péndulo que se mueve sistemáticamente entre ciclos de innovación y ciclos de refinamiento. El momento actual es un período de clara transición, en el que la industria intenta satisfacer una fuerte demanda de nuevos dispositivos digitales conectados a través de internet (Internet of Things).

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Inspirada en las posibilidades del mundo conectado, la industria ofrece a los consumidores dispositivos inteligentes que resultan cada vez más relevantes para sus vidas. Sin embargo, la adopción temprana en un uso corriente de estos dispositivos, requiere ganarse la confianza de los consumidores, y para ello las compañías de electrónica de consumo se enfrentan a tres retos:

  • Ofrecer una experiencia de usuario satisfactoria.
  • La fragmentación del mercado  provocada por las grandes marcas.
  • Proporcionar un nivel de seguridad y privacidad que inspire la confianza del consumidor.

Pero sobre todo, es la experiencia de usuario el principal problema para la normalización de esta nueva era de dispositivos inteligentes. El 83% de estos dispositivos presentan dificultades de uso nada más sacarlos de la caja: demasiado complicados de usar, difíciles de configurar, no hacen lo que la publicidad transmite, y no es fácil conectarlos a internet. Estos problemas son especialmente señalados en los dispositivos relacionados con la salud, aunque el reto resulta muy interesante ya que los consumidores satisfechos están ganando en el control de su autocuidado, utilizando los datos para tomar mejores decisiones en su vida diaria.

Los “big four” (teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores portátiles y televisión de alta definición) siguen dominando el mercado, sin embargo, la intención de compra indica que el ritmo de crecimiento puede estar disminuyendo, sobre todo en dispositivos como tabletas, y en los mercados maduros.

Con una disminución en la intención de compra de los “big four” y una adopción muy lenta de los nuevos dispositivos inteligentes, la industria de la electrónica de consumo se enfrenta a un período de transición mientras definen nuevos productos, servicios y redes inteligentes que hagan una realidad el mundo conectado.

Fuente: Engaging the Digital Consumer in the New Connected World

 

 

 

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Las dos velocidades de la asistencia sanitaria en Europa

El Euro Health Consumer Index (EHCI) se ha convertido en un “estándar” de la vigilancia de los sistemas de salud desde que comenzó su publicación en 2005. El índice se calcula a partir de la combinación de estadísticas públicas, encuestas a pacientes y una investigación independiente llevada a cabo por Health Consumer Powerhouse Ltd, una compañía privada con sede en Suecia, que mide la asistencia sanitaria en Europa y Canadá para apoyar a los pacientes y empoderar a los consumidores.

Las dos velocidades de la asistencia sanitaria en Europa

A pesar de la reducción del gasto en asistencia sanitaria en muchos países, el rendimiento global de la salud sigue mejorando. La medición inicial en el año 2006 otorgó sólo a un país con más de 800 puntos sobre un máximo de 1.000 posibles. En la actualidad 9 son los países con sistemas de alto rendimiento. Holanda se mantiene en la cima, seguido por Suiza, Noruega, Finlandia y Dinamarca.
Sin embargo, se consolida la desigualdad en los servicios de salud en toda Europa. Los resultados muestran que ahora hay una provisión de servicios sanitarios de “dos velocidades”, en función del país del paciente. La calidad de la atención que los pacientes pueden esperar es visiblemente mayor en los países más ricos que en los pobres, y esta brecha es cada vez mayor.
El estudio incluye 36 países, además de Escocia.

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España gana 7 puntos en el rendimiento general, respecto a 2013, pero se confirma la tendencia observada en los últimos años a estabilizarse en el pelotón retrasado.

El análisis que el informe hace del sistema sanitario español, es que a pesar de la crisis, el declive sanitario español parece haberse detenido, pero el aumento en los tiempos de espera es alarmante.
Parece que las funciones básicas de la asistencia sanitaria se mantuviesen adecuadamente, con la mortalidad infantil baja, la vacunación de niños y la prevención de enfermedades importantes en funcionamiento. Los resultados de los distintos tratamientos también siguen mejorando en España. Sin embrago, la accesibilidad al sistema ha empeorado sustancialmente y supone una amenaza para la seguridad del paciente y la igualdad entre ellos. En esta situación plantea que el deterioro no sólo puede ser responsabilidad de la crisis y que deben existir explicaciones adicionales.

En el marco de las recomendaciones el EHCI señala que la potenciación de la eSalud ha comenzado a contribuir positivamente en la mejora de muchos servicios. Concretamente señala el caso de Dinamarca cuyo recorrido ha sido ascendente entre otras razones por una estrategia sobre eSalud. Desde una perspectiva diferente se señala el caso de Macedonia y su exitoso sistema de citas, además de un uso normalizado de aplicaciones móviles. El hecho de no tener otras tecnologías anteriores ha supuesto una rápida absorción del uso de los móviles. En cualquiera de los casos, se confirma que la introducción de la eSalud requiere de un largo recorrido para obtener resultados positivos, incluso contando con un liderazgo bien definido.

 

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La teleasistencia móvil favorece la socialización de las personas usuarias.

2014-04-18 11.08.29Comenzamos el 2015 con buenas iniciativas, con el lanzamiento de nuevos servicios de teleasistencia. Es el caso de los servicios de teleasistencia móvil de Cruz Roja y SARQuavitae. Ambos servicios son resultado de una alianza tecnológica con proveedores de telefonía: Vodafone en el caso de Cruz Roja y Telefónica con SARQuavitae.

Recientemente se publicaba en este blog las tendencias en Teleasistencia para 2015. Con la puesta en marcha de estos servicios se confirman dos estrategias que se mencionan en dichas tendencias:

  • Los servicios de la Teleasistencia se extenderán más allá del hogar, con el apoyo de las tecnologías móviles como la geolocalización o las redes inalámbricas de telefonía y datos.
  • Cada vez será más habitual los marcos de colaboración entre proveedores tecnológicos y prestadores de servicio, con operaciones empresariales que modificarán las actuales posiciones del mercado.

Se trata, en ambos casos, de servicios dirigidos a particulares y que aprovechan el modelo de negocio de las proveedoras de telefonía para sacar el producto al mercado. Por eso sus ofertas de lanzamiento nos recuerdan a la contratación de una línea de telefonía con sus ganchos publicitarios. A continuación se puede ver la oferta de cada compañía:

“Teleasistencia Móvil de Cruz Roja con Smartphone de Vodafone”

Está disponible tanto para nuevos Clientes como para todos los Clientes de contrato con tarifas de datos Vodafone y tiene un coste de 22 €/mes que será facturado por Cruz Roja. Vodafone por su parte facturará el coste asociado a la tarifa que el Cliente tenga contratada.

Las llamadas y SMS que se emitan a Cruz Roja en caso de atención, serán gratuitos.

Las nuevas altas en Vodafone, portabilidades (cambio de operador manteniendo el número de móvil) o migraciones (cambios de prepago a contrato) con Teleasistencia Móvil cuentan con una promoción del 25% de descuento sobre la cuota de la tarifa elegida durante los 9 primeros meses. Por ejemplo, con la tarifa Smart M que incluye 1,1GB y 200 minutos se pagarían 16,5€/mes y después 22€/mes I.V.A. incluido.

Además ante cualquier duda, los clientes se pueden informar en el 123, a través de las web http://www.vodafone.es/vodafoneparatodos o en http://www.cruzroja.es/teleasistencia o en las tiendas Vodafone. El número de atención telefónica de Cruz Roja es 902222292.

“Te Acompaña”

La contratación del nuevo servicio tiene un precio de 23,75 euros al mes (IVA incluido) sin ningún tipo de compromiso de permanencia e incluye la atención las 24 horas del día y los siete días de la semana por parte de los trabajadores sociales titulados del Contact Center que recibe y da respuesta a las alarmas generadas por dispositivo móvil, bien automáticamente, bien por el propio usuario (botón pánico, zonas seguras, batería baja, caídas); el triaje y seguimiento de protocolos de actuación individualizados; el soporte técnico y la gestión de averías e incidencias técnicas; una agenda del usuario final con un mínimo de un seguimiento quincenal; y el consejo social así como la atención procurada por un cuidador virtual.

El proceso de alta en el servicio es ágil, sin lista de espera, papeleo ni valoración social, pues la persona interesada sólo tiene que llamar al 900 101 900 o acceder a la web www.teacompana.movistar.es; 72 horas después de recibir y firmar un contrato llegará a su domicilio por mensajería el dispositivo móvil que haya elegido con una SIM de Movistar (no existe ninguna restricción para usuarios de otras operadoras). En ese momento no tendrá más que cargar el móvil y activar el servicio a través de la web o llamando de nuevo al 900 101 900.

La prensa especializada y las redes sociales se han inundado de innovación al referirse a dichos servicios. Sin embargo, la propia Cruz Roja señala que es un servicio, el de la teleasistenica móvil, que vienen ofreciendo desde hace 25 años. Quizás lo novedoso es la apuesta de las compañías telefónicas por el sector de la teleasistencia como nicho de mercado en el que invertir. Evidentemente esta apuesta está soportada  en datos:

El envejecimiento demográfico de la población es un hecho global, aún más acentuado en países desarrollados. En estos momentos hay 600 millones de personas de más de 60 años. En sólo una década esta cifra se duplicará y en 2050 la población “mayor” alcanzará los 2.000 millones. Sólo en España hay 8 millones de mayores de 65 años y 3,9 millones de personas con alguna discapacidad.

Pero si hace apenas medio siglo se consideraba que una persona de 60 años era un anciano, en la actualidad alguien de esa edad es una persona “madura”, activa y totalmente independiente, con un empoderamiento cada vez mayor. El 92 por ciento de los mayores que viven solos quieren permanecer en sus propias casas. En definitiva, cada vez se vive más tiempo pero también se puede envejecer mejor.

Aunque los dos servicios hablan de teleasistencia móvil existen diferencias en la solución planteada:

  • Cruz Roja compatibiliza el uso de la línea móvil particular de un smartphone con la teleasistencia móvil, de forma integrada, a través de la red de Vodafone. Para poder disponer del servicio se necesita una línea de contrato Vodafone, un smartphone Vodafone y la instalación de la aplicación de teleasistencia. Esta instalación se realiza personalmente por Cruz Roja en el smartphone del usuario.
  • SARQuavitae utiliza un dispositivo que se proporciona cuando se contrata el servicio y que se puede pagar al contado o financiarlo en 24 meses. El coste del dispositivo (GT-300 o MIMOV) al contado es de 180 € más 10% de IVA, es decir, 198€ IVA incluido. El coste financiado será de una 10% cada mes, de 19,8 €/mes durante 11 meses, lo que significa un precio total financiado de 217,80€.

La solución de SARQuavitae y Telefónica se completa con un portal web para que los usuarios o sus familiares y/o cuidadores puedan configurar las alarmas que consideren oportunas (botón de pánico, caídas, abandono de zonas seguras, etc.), así como las personas de contacto en caso de emergencia.

Para finalizar, la reflexión del autor:

  • El portal que presenta SARQuavitae – Telefónica  supone un elemento innovador y con un gran potencial en el cuidado de las personas, empoderando a familiares y/o cuidadores informales en el cuidado de la persona, y favoreciendo la cogestión de la cronicidad y la dependencia.
  • La teleasistencia es un servicio identificado principalmente con un carácter público. Algunos pueden ver en esto una privatización de los servicios públicos. No debemos demonizar las iniciativas privadas, a priori, y sí debemos buscar puntos de encuentro que garanticen los derechos de la ciudadanía y, fundamentalmente de los más desfavorecidos.
  • En ninguna de las informaciones consultadas se describe la colaboración con los servicios públicos de emergencia, y el impacto que tendrá sobre los mismos.
  • La teleasistencia móvil aporta valores diferenciales respecto a la tradicional y es que es ubicua; favorece la socialización; actúa de manera proactiva y preventiva;  y facilita que otros colectivos se identifiquen con el servicio.
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La importancia del contexto social en la implantación de proyectos de Telemedicina

La importancia del contexto social en la implantación de proyectos de Telemedicina

La Telemedicina es una tecnología disponible desde hace más de 50 años, pero cuya difusión ha sido muy inferior a lo esperado, tal como nos describe Phoebe Lindsey Barton en el resumen de su estudio “Specialist Physicians’ Knowledge and Beliefs about Telemedicine: A Comparison of Users and Nonusers of the Technology”, (2007 pág. 1). A la hora de buscar explicaciones podríamos encontrar los siguientes argumentos:

Pero esta sensación de que la Telemedicina ha tenido una difusión menor a la esperada, podría extrapolarse, en general, al despliegue de las tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito de la Salud, y podría resumirse con la frase “muchas promesas y pocos hechos”. Precisamente este fue el título de la ponencia realizada por el Dr. J. Gervás Camacho en 2008, en el XXVIII Congreso de medicina de familia y comunitaria, en la mesa “Influencia de la informatización de la Atención Primaria en el trabajo de los profesionales y en la salud de la población”.

Francesc Roig y Francesc Saigí del Programa de Ciencias de la Salud, Universitat Oberta de Catalunya (UOC), publican un artículo de opinión “Dificultades para incorporar la telemedicina en las organizaciones sanitarias: perspectivas analíticas“, Gac Sanit v.23 n.2 Barcelona mar.-abr. 2009, en el que exponen la tendencia de plantear la incorporación y el uso de las tecnologías de la información y la comunicación en las organizaciones sanitarias desde una perspectiva de análisis social de dicha tecnología, a partir de la asunción básica de que “el conocimiento científico y las tecnologías evolucionan en un contexto determinado, y mientras que los aspectos puramente tecnológicos pueden modificar las posibilidades de que un sistema concreto sea implementado y aceptado, su uso o abandono viene condicionado por el contexto social en que se aplica esa tecnología.”

Los escasos resultados obtenidos hasta ahora en la implantación de la Telemedicina, refuerzan la conclusión de que la interacción de la tecnología con la organización y los principales actores sociales se convierte en el “elemento clave”, más allá de la eficacia clínica.

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La innovación organizativa a través de la Telemedicina

La innovación organizativa, a través de la Telemedicina, supone la reconfiguración de las prácticas de trabajo existentes y las relaciones organizativas, profesionales y de infraestructuras.

La innovación organizativa a través de la Telemedicina

El éxito de un servicio de Telemedicina radica en saber gestionar cambios en los mecanismos de coordinación, procesos de trabajo y las relaciones de poder en el sector de la salud. Resulta difícil proponer soluciones concretas que nos garanticen el éxito. El Dr. Davide Nicolini en su estudio “The work to make telemedicine work: A social and articulative view” nos avisa de los riesgos asociados al despliegue de un servicio de Telemedicina.

  • El conflicto entre los procedimientos asociados a la Telemedicina y las prácticas de trabajo diario de los profesionales de atención de salud.

Los diseñadores de las soluciones de Telemedicina hacen suposiciones implícitas o explícitas sobre las competencias de usuarios y profesionales, así como del sistema. Sin embargo, los patrones de uso los establece el contexto de la actividad diaria. Las tecnologías sólo asumen un significado práctico concreto cuando se ponen en uso en un contexto social específico y material.
La utilización de la Telemedicina debe ser pensada como un proceso de negociación entre el modelo conceptual y la práctica existente.

  • La tendencia de la Telemedicina para producir una delegación de tareas médicas a personal no médico (y dispositivos tecnológicos).

La introducción de la Telemedicina es una oportunidad de reorganización de las fronteras de las responsabilidades profesionales y redistribución de tareas.
En la redistribución de tares el criterio debe ser el bienestar en el trabajo, la calidad y los resultados coste-eficientes.
Pero existe el riesgo de la utilización desde la perspectiva del poder para extender la influencia, con el riesgo relacionado de marginar a ciertos roles. Los médicos de especializada pueden utilizar la telemedicina para reforzar sus servicios con recursos propios, cuando las tareas a realizar pueden ser delegadas a otros profesionales de la red como la enfermería de primaria.

  • La tendencia de la telemedicina para modificar la geografía existente en el entorno de la atención de la salud, con la tendencia a rediseñar la relación entre el centro y la periferia en la organización y en la prestación de los servicios.

Contrariamente a la idea de que las tecnologías de la información impulsan la transformación de la sociedad post-industrial en una sociedad en red global, la Telemedicina puede reforzar una tendencia centralizadora, que va exactamente en la dirección opuesta, lo que refuerza el papel y la influencia de los centros de poder existentes, ya sea profesional o económico. Es por ello que existe el riesgo de exclusión de los servicios de la atención primaria, y el establecimiento de relaciones directas entre el paciente y los especialistas.

Fuente: The work to make telemedicine work: A social and articulative view. (Davide Nicolini. Warwick Business School, The University of Warwick, Coventry CV4 7AL, UK. Available online 15 December 2005.)

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La normalización de los servicios basados en telemedicina

La normalización de los servicios basados en telemedicina

Los impulsores de la Telemedicina subestiman sistemáticamente la complejidad de su trabajo, y los proyectos/servicios o bien no llegan a buen término, o no se normalizan cuando lo hacen, debido a que subestiman el proceso.

Las condiciones necesarias para la normalización de los servicios de Telemedicina son:

  • La implementación de los servicios de Telemedicina depende de un liderazgo a nivel político y estratégico.
  • La adopción de sistemas de Telemedicina en el servicio depende de la integración estructural en las estructuras de organizativas existentes.
  • El despliegue de las tecnologías de la Telemedicina en la práctica clínica depende del trabajo colaborativo entre los distintos niveles asistenciales.
  • La normalización de los sistemas de Telemedicina depende de la integración en los procedimientos asistenciales habituales, de manera que los profesionales sean capaces de incorporar la tecnología a sus procesos y protocolos.

La implantación de la Telemedicina es un reto organizativo más allá del aspecto tecnológico.

Fuente: Understanding the Normalization of Telemedicine Services through Qualitative Evaluation (J Am Med Inform Assoc. 2003;10:596–604. DOI 10.1197/jamia.M1145.)

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