La transformación digital: otra forma de aislamiento para las personas mayores

Photo by Andreea Popa on Unsplash

La mayoría de los adultos mayores tiene una percepción positiva de la tecnología, muchos están interesados por aprender nuevas habilidades, siempre y cuando les resulten útiles. No obstante, los adultos mayores no representan al usuario típico de las nuevas tecnologías, aunque el uso del teléfono móvil, Internet y otras tecnologías pueden servir de apoyo en la vida de estas personas garantizándoles un envejecimiento saludable. Las tecnologías ofrecen variedad de posibilidades ya sea la de interactuar y comunicarse con otros entornos o personas, aumentar la autonomía personal y social, fomentar las relaciones intergeneracionales, acceder a nuevas informaciones, ayudar a abordar el tema de la soledad, participar en ámbitos políticos y sociales entre otros. 

En este contexto, aunque muchos adultos mayores estén predispuestos a usar nuevas herramientas, en un primer momento, la tecnología, las novedades y los cambios les genera incertidumbre y pueden llegar a bloquearse. En el estudio ‘Las personas mayores y las TIC. un compromiso para reducir la brecha digital’, de la Pedagogía social – Revista Interuniversitaria, apunta que algunas de las razones por las que las personas mayores siente dificultades para el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) son la falta de control sobre los aparatos, temor a sentirse controlado a través de la red y que accedan a sus datos personales, además de sentir miedo a estropear algún dispositivo tecnológico y que deje de funcionar el ordenador de forma irreversible. 

En realidad, todas esas dificultades que presenta la persona usuaria puede responder a la falta de ganas por aprender y a la falta de información necesaria para cubrir las necesidades de esa persona. Estas dificultades contribuyen a que aumente el aislamiento tecnológico en este grupo de población. Por ello, para superar los obstáculos, por un lado, se tienen que mostrar las ventajas que la tecnología puede aportar a su día a día y atraer así su interés hacia la utilización de las diferentes herramientas tecnológicas existentes. Por otro lado, no menos importante, el compromiso digital de las personas usuarias. 

Así pues, se debe cuidar la forma de introducir estas tecnologías con el apoyo de programas eficaces que cuiden el lenguaje, que su manejo responda a sus necesidades cotidianas y que ayude a reforzar el compromiso del uso de estas. Las personas mayores muestran interés y motivación por las nuevas tecnologías cuando descubren que pueden responder a necesidades reales que les ayude a facilitar su día a día. También, se debe tener en cuenta que las habilidades y competencias de cada individuo son diferentes y que la respuesta se ajustará al estilo y hábitos de aprendizaje de cada persona que además, va a sufrir cambios relacionados con la edad. Por todo ello, el análisis de la propia experiencia es fundamental para la formación y para dar respuesta a las necesidades de las personas mayores. Este método ayudará a obtener mejores resultados en la motivación, en el uso y en el compromiso de las personas hacia las TIC.   

El proceso de introducción de las nuevas tecnologías tiene que ser bidireccional, ya que, por un lado, nos ayuda a anticiparnos a posibles fracasos y frustraciones futuras y para ello, es necesario trabajar el sentimiento de que son capaces de aprender el manejo de estas herramientas. Por otro lado, tiene que existir la voluntad por aprender y adquirir nuevos conocimientos necesarios para que se dé un aprendizaje.

Aunque hay estudios que demuestran una postura pasiva de las personas mayores ante la irrupción de las TIC (Pavón, 2002), actualmente, se han llevado a cabo investigaciones que constatan la disposición de las personas mayores hacia el uso de las tecnologías y no se evidencian dificultades insuperables desde el punto de vista de usuarios ya iniciados en la utilización (Las personas mayores y las TIC. un compromiso para reducir la brecha digital’, de la Pedagogía social – Revista Interuniversitaria). La persona debe ser activa para hacer frente a los prejuicios, miedos, experiencias previas y para que la gestión del cambio sea posible. Esta posición activa de las personas llevará hacia un compromiso digital más real, que ayudará a comprender los beneficios y desafíos que han experimentado con el uso de las tecnologías. En todo este proceso, el análisis de experiencia, compromiso digital y la evaluación son claves para la integración de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana. 

Las nuevas tecnologías permiten a las personas aumentar y mejorar su desarrollo individual y social, así como optimizar su calidad de vida desde los puntos de vista económico, político, social y cultural, siempre y cuando existe un compromiso y uso correcto de las mismas. 

La sociedad demanda hacer cada vez más un mayor número de transacciones electrónicas, y si las personas mayores no tienen acceso o encuentran barreras para su utilización, se encontrarán progresivamente en una situación de desventaja en la realización de tareas cotidianas, comunicación, de salud y de bienestar psicológico y social. El colectivo de personas mayores es uno de los colectivos más vulnerables por motivos de salud pero también por su aislamiento tecnológico. Por ello, es imprescindible favorecer el acceso de las personas mayores a las TIC ya que constituyen una herramienta esencial para la mejora de su calidad de vida.