Integrar medios tecnológicos en el contexto de la vida diaria enriquece el cuidado

Ilustración: Eulogia Merle – Abuela

En poco más de setenta años hemos pasado del ordenador Colossus que ocupaba una habitación hasta el móvil en nuestra mano. La miniaturización es la relación entre las prestaciones y el volumen del aparato. Sin duda, resulta fascinante, pero existe el riesgo de morir de éxito.

El catedrático de la Universidad Carlos III, Antonio Rodriguez de las Heras, estudioso de la sociedad que se está conformando por efecto de la tecnología, se refiere a la evolución tecnológica resultante de la miniaturización como una contracción del entorno, lo que está generando aislamiento.

Y es que algo tan pequeño y ligero (referido al móvil) necesita que lo miremos fijamente y que lo sostengamos y toquemos con las dos manos. De manera que el entorno se contrae, tanto para los ojos como para las manos.

Con la oralidad digital la comunicación está en el aire, no en el mosaico de píxeles de una pantalla. La comunicación es de palabra, y no viendo y señalando una pantalla.

Revista TELOS.

Por ello propone invertir el proceso y derramar los pixeles de la pantalla sobre lo que nos rodea y, con ello, el entorno no sólo se recupera sino que se enriquece, inundando los lugares de voz (oralidad) y de objetos virtuales que salen de las pantallas (realidad aumentada).

Ilustración: Laura Pérez

Rodriguez de las Heras hace una previsión, con la que coincidimos plenamente, y es que mientras se habla de un mundo poblado de robots habitando entre nosotros, con formas diversas y algunas humanoides, la mayor transformación estará en lo invisible en un entorno sonoro. A ese entorno nosotros añadimos objetos híbridos que pasan desapercibidos y monitorizan el entorno para contextualizar y personalizar la oralidad.

En el ámbito del cuidado de las personas, concretamente de personas mayores, la inversión del proceso de evolución tecnológica de la contracción del entorno en un dispositivo móvil hacia la oralidad y la virtualidad de los objetos, o de parte de sus características, puede convertirse en el enfoque que necesitamos para favorecer la innovación tecnológica y la conceptualización de nuevos modelos de atención.

Las tecnologías se integran en el contexto de la vida diaria y generan entornos enriquecidos con un efecto experiencial de ubicuidad y de invisibilidad envolvente.

Proponemos profundizar en un nuevo paradigma tecnológico centrado en la persona que favorezca la calidad de vida, en el contexto de su proyecto vital, y apoye el ejercicio de sus derechos.